New Mainstream: Kayne & Gaga…

01/02/2010 - 2 comentarios

En el post anterior La Guerra del Indie publiqué un esquema, de elaboración propia y casera, que mostraba de forma simplificada el estado del nuevo panorama de la música pop actual. En él se hablaba del nuevo fenómeno de la fragmentación del indie en dos segmentos diferenciados. Pero seguro que los más observadores se percataron que dentro del lugar reservado al Mainstream aparecía atrincherado en un rincón un pequeño sub-segmento al que llamé New Mainstream. En el post pasé por alto la explicación de este nuevo grupo de artistas cuya naturaleza parte de la música masiva pero que toma como referencia multitud de elementos más propios de los segmentos alternativos, indies, o underground.

Primero definamos Mainstream, un concepto de fronteras difusas pero implícitamente identificable. Se trata de la música mayoritaria que podemos ver en el canal principal de la MTV, o que suena en 40 Principales en su manifestación patria. Hablamos de Beyonce, de Madonna, de U2, o de Bisbal… De todos esos artistas situados en la cúspide de la pirámide de la industria discográfica, de los cantantes que llenan estadios y que ofrecen conciertos con pirotecnia y de los que,  desde ligas inferiores manejan reglas y códigos estéticos de naturaleza conservadora, de amplia y fácil aceptación y digestión por parte del grueso de consumidores. Un segmento tan comercial como interesante al que la crítica musical intelectualizada deberían prestar más atención. Valiéndome de un símil cinéfilo diré que tanto hay que ir al Verdi a ver la última de Michael Haneke y tragarse sus tres horas de metraje en alemán, que hacer lo propio con Avatar, el fulgurante milagro tridimensional de James Cameron. Con las dos se disfruta, si eres lo suficientemente aguerrido como para dejar atrás los prejuicios. A mi modo de ver, lo mismo pasa con la música. No hay empacho de Radiohead que no cure una buena dosis de Britney Spears, y viceversa.

Pero centrémonos en el New Mainstream, un singular sub-segmento que viene manifestándose cada vez con más intensidad. Sus orígenes se encuentran en el mainstream, y no podríamos diferenciarlo del mismo si no atestiguáramos elementos que le dan un valor diferencial. Elementos que se basan en tomar prestadas estéticas y campos semánticos pertenecientes al indie. Imagen y música son susceptibles de incorporar esas ingerencias a través de composición, instrumentaciones, arreglos, o estilismos, realizaciones, y puestas en escena.

A mi modo de ver, hay dos artistas que personifican de forma clara la identidad del New Mainstream. Ellos son Kanye West, en el equipo de los chicos, y Lady Gaga, en el de las chicas. Ambos artistas no esconden sus influencias alternativas y las hacen manifiestas en sus canciones. Quien no conoce la sobreexplotación de los vocoders daftpankianos de el bueno de West y sus posteriores colaboraciones con los parisinos, o la devoción de Lady Gaga, la reina camaleónica, por el maestro del disfraz y la androginía, David Bowie. Dudo que Beyonce conozca siquiera la existencia del dúo francés, o del duque del Glam…

Kanye y Gaga han sabido diferenciar su producto para posicionarse y destacar en un mercado hipersaturado de niñas rubias de anatomía neumática, y de raperos malotes con pinta de tener la mano más larga que la lengua, pero más corta que el cañón de su pistola. Su discurso ha incorporado apropiaciones que han roto el monolítico decálogo de la música mayoritaria añadiéndole unas notas de color que les hacen ganar en relevancia y singularidad.

Los nichos de vanguardia encarnados por la cultura indie, alternativa o underground, son y seguirán siendo de forma cada vez más manifiesta el foco de inspiración de un mercado de competencia perfecta en el que la diferenciación y la hibridación de géneros se dan la mano, y con la otra se agarran del paquete.

Con estas palabras concluyo la explicación de mi esquema. Se que es una segmentación cualitativa, subjetiva y opinable pero también lo fue decir que el arco iris estaba formado por siete colores, cuando en realidad es una gradación de infinidad de tonalidades. Queridas damas y caballeros, el mismo lenguaje no es más que un ejercicio de segmentación conceptual, y si no lo hacemos aquí no habrá ni dios que se entienda. Y sino, que se lo pregunten al bueno de Wittgenstein.

Temazo…

La guerra del “indie”

14/01/2010 - 9 comentarios

Hace 13 días que ha empezado la década y en el terreno musical nos encontramos en pleno marasmo ranketiniano. En esta época las cabeceras del sector se disponen a publicar las listas de lo mejor del año. Esta práctica tan característica occidente que consiste en categorizar y jerarquizar el conocimiento es tan controvertida como jugosa para los que, ávidos de información paquetizada, nos disponemos a analizar las ristras de los nombres de los discos más laureados de los últimos 12 meses.

Pero más allá del morbo y la quiniela los rankings son la mejor forma de calar la línea editorial de las distintas revistas del sector, y en el caso de la música alternativa, indie, underground o como dios quiera que la llamemos, esta actividad es particularmente sabrosa.

Es una evidencia que el sector de la música “rarita” está en pleno auge, festivales como Reading, Leeds, y Glastonbury en Reino Unido, Cochella en Estados Unidos, o el Fib y el Primavera Sound en nuestro país, se han convertido en auténticos eventos que no paran de crecer en cuanto a relevancia y número de asistentes. Las series y las películas de difusión masiva también se están haciendo echo de la música alternativa y la permeabilización en el grueso de la sociedad de lo que antes era un nicho va haciéndose cada vez más evidente.

Pero el crecimiento del indie también ha conllevado cambios en el mismo. A medida que este crece y se hace más y más grande también se van dibujando en su interior dos grandes segmentos diferenciados y divididos que se miran por encima del hombro el uno al otro.

Quizás los abanderados de una y otra facción los encarnan Pitchfork por un lado y New Musical Express por el otro. Pitchfork es un medio on-line de Chicago que ha crecido de la mano del sector y que ha ubicado su línea editorial del lado de la música independiente más “madura”, “auténtica”, “compleja”, “arriesgada” y “experimental”, con un claro vínculo estético y conceptual con bandas como Animal Collective, Bon Iver, Fleet Foxes etc. Por el otro lado, la inglesa New Musical Express es la valedora del nuevo “indie de masas” una música más “adolescente” y directa que basa sus códigos de interpretación en reclamos estéticos menos “elevados”. En el entorno se está del lado de unos o de otros y en España la división de los festivales es más que clara. Mientras que el Primavera Sound iría con el equipo de Pitchfork, el Festival Internacional de Benicassim estaría del lado de NME.

Puestos ya en contexto es interesante contraponer los rankings de mejores discos del 2009 que han hecho una y otra cabecera. La conclusión tiene miga porque en los 20 primeros nombres las dos listas tienen una coincidencia del  45%, un fenómeno bastante curioso si tenemos en cuenta que los talibanes de una y otra familia se tragan menos entre sí que Esperanza Aguirre y Gallardón. Todo un lección para los que quieren ser más papistas que el papa y dejan que su criterio sea arrastrado por la simpleza maniquea de las corrientes de opinión.

Gastronomía por un tubo

31/12/2009 - 2 comentarios

La Navidad siempre ha sido tiempo de ingesta calórica y glotonería, pero también es la época cumbre de la delicatessen y el refinamiento gastronómico. Las comidas y cenas familiares se convierten en opulentos banquetes en los que se come y se bebe en exceso, pero los paladares ávidos de los placeres de la buena mesa se preparan para degustar todo aquello que por contención, falta de tiempo, o pudor, no nos atrevemos a comer durante el resto del año

Entre otros muchos manjares en Catalunya es típico comer escudilla y carn d’olla el día de Navidad y canelones en Sant Esteve, pero… ¿Que hace un plato de pasta de claras reminiscencias italianas aposentado en pleno epicentro del recetario catalán? Pues bien, para contar el origen de esta tradición hay que remontarse al 1800, cuando el maestro Gioachino Rossini autor de obras claves del bel canto italiano como El Tancredi, El barbero de Sevilla, o Guillermo Tell, creó una receta de canelones hechos a base de carnes foie gras y bechamel. Rossini además de ser uno de los más célebres compositores de la historia de la música también fue un refinado gourmet cuyo exquisito paladar y fuerte amistad con el gran chef francés y cocinero personal de Napoleón, Antonin Carême, dio fruto a distintas recetas que todavía perduran en la actualidad.

Los canelones Rossini fueron un plato de corte indispensable en el repertorio culinario de los grandes chefs franceses de segunda mitad del siglo XVIII hasta que en 1903 llegaron a la ciudad de Barcelona gracias a la Maison Dorée, un mítico restaurante abierto en la Plaza Catalunya esquina con la calle Bergara, justo en frente de lo que hoy es el Fnac. Fue en este regio establecimiento de la Ciudad Condal de principios del siglo pasado donde según el periodista y gastrónomo Nestor Lujan los canelones del maestro Rossini se popularizaron entre la burguesía catalana.

Lo que empezó como una tendencia para la clase adinerada caló en el imaginario culinario de las clases populares de la ciudad y más tarde en el resto de Catalunya, que vio en la receta de Rossini dos suculentas ventajas; apropiarse del aura de lujo aspiracional de los suntuosos manjares de la corte gala, y aprovechar los restos de carne de la escudella de Navidad, ya tradicional en la época.

En este caso vemos como la innovación de Rossini es amplificada através de un famoso restaurante, consolidada como tendencia por la burguesía catalana, y al alinearse esta con la macrotendencia psicosocial del archiconocido ahorro catalán, convertida en una moda por el resto de la población. Un siglo más tarde, con el paso del tiempo, la naturaleza líquida y voluble de toda moda pasaría a solidificarse para convertir los canelones del maestro Rossini en una verdadera tradición. Y bien, ¿Quien dijo que todas las modas son pasajeras?

Pese a parecer dos disciplinas diametralmente opuestas, música y gastronomía tienen muchos más vínculos de los que se aprecian a primera vista. Ambas artes comunican y emocionan a través de sentidos casi considerados secundarios en estos días de domino tiránico de lo visual. La sensibilidad que requiere saber discernir entre un buen guiso y un buena pieza musical es una virtud que se solo adquieren con el tiempo aquellos quienes estén dispuestos a educar gusto, olfato y oído.

Quizás Rossini sea el personaje que más lejos llevó el entrenamiento simultaneo de las artes culinarias y musicales. Tomemos pues al maestro como referente. Ni decir hace falta que no es necesario que intentemos imitar su genio creativo pero sí su ejemplo a la hora de adentrarnos en las sendas del cultivo y aprecio de la música y la cocina.

Aquellos que sepan diferenciar entre el grave sabor del bajo en una pieza de jazz, las agudas notas de canela y chocolate en un estofado de ternera, la dulce variación de la viola en una sinfonía clásica, o la armoniosa combinación de ingredientes de unos buenos canelones, serán más felices, e incluso más buenos que los que se conforman con llenar la barriga un par de veces al día, o en descargarse el politono de moda para el teléfono móvil.

¡Feliz año a todos los seguidores del blog, en 2010 seguiremos subiendo a tender!

Por el poder del Caganer

23/12/2009 - 2 comentarios

Mañana es noche buena y pasado navidad, y este blog, que en definitiva no es más que un espacio de análisis de la cultura pop, no podía soslayar las particularidades de este singular periodo invernal en que los tres pilares  de la cultura occidental se manifiestan hasta su grado sumo y eclosionan en una celebración que desenmascara el verdadero rostro de la sociedad contemporánea. En Navidad las tradiciones cristianas y paganas se entremezclan con el nuevo credo consumista en una alineación de astros que marca el camino de lo que somos y lo que queremos ser. La mirada de Subir a Tender enfoca los hechos desde la perspectiva musical, así que un villancico es el elemento más apropiado a partir de la cual trazar algunos rasgos de una fotografía global.

El villancico del que hablo es El Caganer, un tema escrito y compuesto por Albert Plà bajo encargo de la revista Enderrock que, en su número especial de diciembre, regala a sus lectores un CD llamado Conçons PreNadal, con temas navideños cantados por algunos de los artistas catalanes más destacados. Una de las característica de El Caganer es que ha sido interpretada de forma coral por Gerard Quintana, Estopa, Manel, Quimi Portet (Último de la Fila), Joan Miquel Oliver (Antonia Font), y el mismo Albert Plà; la otra es que este año TV3 y Catalunya Radio han elegido esta nadala como canción navideña oficial del 2009.

Antes de analizar la peculiar música y letra del El Caganer, nos sorprende el casting de los artistas elegidos para cantarla. ¿Los Manel junto a Quimi Portet? ¿Estopa junto a Gerard Quintana?  Algunos de estos nombres son cabeza de cartel de las distintas familias de la música hecha en Cataluña. Familias que se han mantenido en compartimentos estancos durante décadas y que empiezan a olisquearse el trasero unas a otras en la actualidad. La extrañeza se acentúa si tenemos en cuenta que quien ha orquestado el cotarro es la revista Enderrock, publicación cuya férrea línea editorial es guardiana mediática de una de esas familias.

Pero la cosa no queda ahí. Escuchando la letra veremos que en el corazón del estribillo del villancico se esconde una flagrante incorrección lingüística que pervierte las sagradas prescripciones del idioma de Pompeu Fabra. Según Albert Plà y compañía “en un passebre hi ha d’haver-hi un caganer” una redundacia gramatical que avalan TV3 y Catalunya Radio al convertir el jingle en su canción de Navidad oficial, pero que, con toda seguridad, chirriaría en la oreja y en el alma de los puristas.

En el análisis de este caso tenemos dos elementos clave. El primero es una mezcla de artistas catalanes charnegos, puros y mixtos. El segundo es la repetición hasta la saciedad de un uso no normativo pero si frecuente y cotidiano de la lengua, y todo ello difundido y defendido desde la oficialidad mediática del país. ¿Puede que nos encontremos ante un periodo de aperturismo cultural?

Esta es una pregunta que la mayoría de críticos musicales responderían con un sí rotundo. Pero ¿El zeitgeist de la creación catalana es homologable al espíritu político actual? ¿En un tiempo en que se suceden las consultas de independencia, puede que también de forma paralela se esté normalizando la convivencia de los valores de una Cataluña intrínsecamente mestiza? La respuesta se encuentra en el poder de la Navidad y sobretodo, en una macro tendencia crónica incrustada desde el albor de los tiempos en el ADN catalán. El escatologismo.

Son muchos los rasgos distintivos de la cultura patria, pero sin duda uno de los menos cuestionados es la simpatía por lo escatológico. El Caganer es una de las muestras de ese orgullo coprofílico del que está plagada la tradición del país y a la que se le suman el Caga Tió, els pets de monja, o algunos nombres de grupos míticos de la escena rock como Els Pets o Laxa’n’Busto, entre otras incontables referencias a las aguas mayores de las que hace gala el folklore nacional.

Este rasgo catalán, más antiguo que el cagar a cuclillas, ha servido en el villancico como nexo de unión y espacio común entre el imaginario de los distintos artistas y sus valedores mediáticos, lubrificando las ancestrales desavenencias familiares. No queda duda pues que en Cataluña cuando una unicidad creativa se alinea con la macro tendencia escatológica triunfa sin más, y es que puede que este valor sea incluso más poderoso, aglutinador y definitorio que la misma lengua. Y los puristas… a cagar a la era!

La venganza de los Frikis!

24/11/2009 - Una respuesta

No hace mucho tiempo el establishment adolescente excluía a aquellos quienes en vez de jugar un partido de futbol preferían acurrucarse en un rincón y leer por octava vez su cómic favorito de las aventuras del Hombre Araña, a quienes no seguían los rígidos decálogos de la moda de instituto, y a los que vivían romances imposibles dentro de las paginas de un libro de vampiros. Haciendo gala de la crueldad infinita propia de quienes se encuentran perdidos en la encrucijada entre la niñez y la edad adulta se reían de ellos, y cargados del más hondo de los desprecios les llamaban frikis.

En la actualidad la tortilla parece haber dado un giro de 180 grados y lo que antes eran contenidos de nicho emparentados con el mundo de la subcultura, en nuestros días son auténticos fenómenos de masas. Aquel cómic roñoso se ha convertido en los 1001 millones de dólares de recaudación de El Caballero Oscuro, la última película de Batman, o los 885 de Spiderman 3, cuarta y catorceava más taquilleras de la historia respectivamente. Tras el primer fin de semana después del estreno, la segunda entrega de la saga Crepúsculo va por el camino. Luna Nueva ha recaudado en solo tres días la friolera de 140 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, desbancando a los Piratas del Caribe como tercera película más taquillera 72 horas después de su primer pase en los cines.

Sin duda, la saga Crepúsculo más que un fenómeno cinematográfico es un fenómeno social síntoma de un cambio de gustos del consumidor que cada vez demanda productos con campos semánticos más jugosos y menos evidentes. Es cierto que a ojos de alguien que esta fuera de target el romance entre la rarita y paliducha Bella, y Edwar el vampiro imberbe, se parece más a los Amantes de Teruel que a unos Romeo y Julieta modernos… Pero los códigos de interpretación necesarios para entender y conectar emocionalmente con la película no son los mismos que los de hace una década.

Así pues no sorprende que la música también esté teñida de la misma filosofía. Lo obvio ya no vende, o vende menos, así que… ¿Porque no confeccionar una banda sonora repleta de temas pop compuestos por artistas independientes? Al fin y al cabo, se supone que ese tipo de gente eran quienes leían cómics y literatura fantástica en su adolescencia, e incluso puede que lo sigan haciendo… Thom Yorke, Death Cab For Cutie, The Killers, Bon Iver, Muse, OK Go, Grizzly Bear y Editors, son solo algunos e los nombres de las bandas que decoran el trak-list de la BSO de Luna Nueva.

¿Quien ha sido la responsable de unir semejante aglomeración talentos y perfiles comerciales alternativos? Si quieres una banda sonora independiente pero con pegada solo hay una persona a la que recurrir. Se llama Alexandra Patsavas y su consultora/discográfica Chop Shop Records es la responsable de la edición y selección de las canciones que aparecen en series como The OC, Gossip Girl, o Anatomía de Grey. De esta última serie se han hecho distintos recopilatorios que incluso han llegado a ser nominados a los Grammys. Alexandra es una verdadera maestra a la hora de encajar una canción rarita sobre un soporte audiovisual masivo y hacer que ambos se conviertan en todo un éxito. Además los alternativos siempre salen más baratitos oiga…

Quien ríe último ríe mejor. Los frikis de antaño ven como los hijos de quienes les menospreciaban en la adolescencia acuden en masa a los cines a ver películas de superhéroes de capa y leotardo, las hijas de los presidentes de gobierno se visten de bruja, y las de los demás sueñan con enamorarse de un vampiro.

Y bien… ¿Quien es el friki ahora?

Next Blog Thing: Le Corps Mince de Françoise

11/11/2009 - 3 comentarios

Por fin llega la segunda edición de esta mini sección de Subir a Tender en la que se destaca alguno de los grupos que más están dando que hablar en este marasmo informativo que es la blogosphera.

Le Corps Mince de Françoise son un trío de Helsinki residente entre Londres y Berlín. Con semejante combinación de ciudades en su imaginario cool estaba claro que estas veinteañeras recientes no tardarían en convertirse en musas de la vanguardia. Sin llegar a las cotas de notoriedad virtual alcanzadas por The XX, el anterior grupo del que hablamos en estas sección y que sin duda son el fenómeno blogosferico del año, las jóvenes chicas de oro finlandesas han cosechado cierto éxito en los blogs de referencia en los que se habla de ellas como un resurgir del electro clash de las Chick son Speed, pero con un par de décadas menos, la influencia de M.I.A. y CSS, y el arroz bastante más al dente.

Pese a su vikinguez genética, Le Corps Mince de Françoise podrían ser unas modernas paneuropeas al uso, de esas que estudian en la Saint Martins de Londres y van a París el fin de semana para reposar sus faldas plisadas en algún rincón de la terraza del club La Maroquinerie, mientras sonrien y piden un zumo de tomate al camarero. Pero su valor diferencial es una formación musical clásica que les permite expresar en forma de canciones lo que cualquier chica de ese perfil escribiría en su “querido diario”.

Así pues gracias a las letras de los temas de Le Corps Mince de Françoise podemos saber que hace dice y piensa la elite cool femenina del viejo continente. Sabemos que nunca ligarían con un chico que llevase unas RayBan Wayfarer. Mientras hay quienes ni conocen el modelo de gafas por su nombre comercial ellas ya aborrecen a cualquiera que les suelte un “estudias o trabajas” calzando semejante hype de la óptica solar. Que les gustan los gatos anoréxicos, con los que sublimar la frustración de no poder entrar una 36. De hecho les gustan tanto que decidieron rendir homenaje con el nombre de la banda a Françoise, su escuálido minino. Y que consideran que los sujetadores son tan incómodos como la presión social a la que todavía se ve sometida cualquier chicha mona, moderna y liberada. Escuchar sus canciones es como husmear en un almanaque íntimo. Un auténtico placer para las pulsiones soft-boayeuristas del curioso, y una bendición para todo buen cool hunter que se precie.

Costumbrismo cool, nihilismo feminista, belleza de modelo amateur de American Apparel, y la juventud suficiente como para comerse el mundo. Con semejante cocktail de atributos solo les faltaba engatusar a algún productor novel berlinés que maquillase las canciones. Lo hicieron y ahora solo les queda mantener la tendencia ascendente hasta cruzar el tipping point del mercado alternativo. Si las vemos en el Sonar 2010 la patata estará lista para salir del horno!

G-Shocking

31/10/2009 - 5 comentarios

La de ayer fue una noche interesante músico-marquetinianamente hablando. Sin saber muy bien cómo me encontré en medio de la fiesta que la marca de relojes G-Shock daba en la casa Batlló de Barcelona. Todo un acontecimiento al que valía la pena asistir aunque solo fuese para hacer un poco de vida social dentro de uno de los edificios más emblemáticos de Gaudí. Si al interés arquitectónico le sumamos que organizaba el evento la gente de Vice, con lo que ese hecho supone a nivel de gratuidad etílica y bellezas nórdicas, la fiesta tenía muchos vises de convertirse en un fiestón.

Interactué un buen rato con amigos conocidos y saludados, hice un poco de catering hunting usando el viejo truco de descubrir por donde salen los camareros con las bandejas de comida, y después de los mini brownies y las mini tartaletas de queso y frutas del bosque empezó el show.

Pig Noise se plantaron en el improvisado escenario dispuestos a ofrecer un concierto relámpago. Para quien no tenga el gusto de conocer a la banda decir que su sonido vendría a ser como un pop-core de segunda regional. En el mercado español juegan en la misma liga de la que El Canto del Loco es líder, pero Pig Noise no aspiran a Champions, y tendrían muy cruda la lucha por la permanencia si no fuese porque su cantante y guitarrista fue canterano del Real Madrid, y es novio de Amaia Salamanca, más conocido como la protagonista de la serie de Telecinco Sin tetas no hay Paraiso.

Estaba dispuesto a tragarme mis más hondos prejuicios tal y como minutos antes engullí la repostería en miniatura, así que busqué entre la multitud un buen sitio para ver el concierto. Lamentablemente mi buena voluntad se quebró como se quiebra una copa de champagne tras el do de pecho de la soprano. Sonaron los primeros compases de Te Entiendo y tuve que agarrarme fuerte a una columna modernista para no caer de culo. ¡Estaban haciendo playback!

Una vez descrito el contexto entremos en materia. G-Shock es una submarca de Casio que hacen unos relojes más grandes y coloridos de a lo que nos tiene acostumbrados la firma japonesa. En su dia deciden contratar a Pig Noise para darle un rostro a la marca y reforzar su posicionamiento. Independientemente de la calidad musical del grupo, es cierto que Pig Noise pueden transmitir unos valores  de rebeldía, transgresión, vanguardia a un importante sector de la juventud mainstream española. Hasta aquí todo correcto. La cosa empieza a torcerse cuando G-Shock se deja un pastón en una fiesta en la casa Batlló, y contrata a Vice para que organicen el evento y utilice su extensa agenda de contactos cool para llenar el sarao de todos los subgéneros de hipsters y modernillos de Barcelona. Una vez allí se les da de comer y de beber, y se les agasaja con estatuas de hielo, dj de reputación local, y un grafitero haciendo un inmenso dibujo corporativo mientras todo lo demás acontece.

Y entonces, cuando ya casi se habían ganado la afinidad de los asistentes, va y hacen tocar a Pig Noise, y en playback, y con solo tres canciones toda su estrategia de comunicación se va por el agujero del concurrido retrete del evento. Puede que Pig Noise sean relevantes para el público masivo, pero nunca para el público nicho que Vice va a traer a la fiesta, quienes consideran que la banda no es más que una versión fake y descafeinada de ellos mismos…

Señores de marketing de G-Shock, dese el cariño se lo digo, saben muchísimo mejor que yo que la coherencia es la base de toda estrategia de comunicación. Seguramente con el evento del jueves consiguieron algo de notoriedad, pero atropellaron la relevancia con un tranvía.

Am Appy Hipster

15/10/2009 - 8 comentarios

Pantalones pitillo, leggings de spandex, camisas de franela, grandes gafas sin cristal, mini cintas para el pelo, calcetines de deporte subidos asta las rodillas… Todos estos elementos forman parte del uniforme de una nuevo segmento urbano merecedor del más concienzudo análisis socio-estilístico. Se trata de los hipsters, un ejército de jóvenes veinteañeros que invaden los ambientes alternativos de las capitales de occidente.

Su estética es una amalgama de los signos de identidad más característicos de cada movimiento contracultural de los últimos tiempos. Es ese collage de elementos lo que les convierte en la youth movement postmoderno por antonomasia.

Su socialización mezcla el espacio real con el virtual, tan importante es dejarse ver por la último club de moda como publicar las fotos del evento en Facebook, y anunciar lo increíble que fue la fiesta en Twitter. Con esa doble vía de relación en que no hay que esperar al fin de semana para hacer vida social, la escena se refuerza creando jerarquías de popularidad e incluso pequeños star systems locales. A diferencia de lo que pasa en otros circuitos se puede ser una celebrity hipster sin ser músico ni dj. Para una personalidad carismática que desprenda un halo de aspiracionalidad que encandile al resto la fama esta servida.

La nostalgia vuelve a ser la macro tendencia escondida en el rincón del inconsciente donde residen las predisposiciones estéticas. Así pues un reloj de pulsera Casio, las Nintendo de 8 bits, o aquellas Reebook de Pum antaño deseadas, tienen la carga semántica necesaria para ser exhibidas en un acto de reivindicación de la propia infancia. Si tuviesen portavoz proclamarían a los cuatro vientos “Nuestra estética no se basa en la percepción de poder adquisitivo que transmiten las prendas que llevamos, ni en el lujo, ni en parecer malignos, tristes o peligrosos. A nosotros nos gusta la autenticidad, y no hay nada más auténtico que nuestros propios recuerdos”.

Pero no tienen portavoz, ni les gustaría tenerlo. De hecho no se reconocen a sí mismos como grupo, una característica muy curiosa si tenemos en cuenta el sentimiento de auto pertenencia de punks, rapers, skin heads, y heavys. La respuesta a esa particularidad es el individualismo y la búsqueda de la originalidad, elementos que encontramos en el código genético de los hipsters y denotan la alta influencia en ellos del sistema moda. Algo que a ojos de Lipovetsky también sería señal inequívoca de su naturaleza marcadamente posmoderna.

Hay quien les critica por ser una de las primeras tribus seducida por las mieles del consumo ya que no tienen ningún reparo en asociar su estética con marcas, siempre que estas creen líneas de producto especialmente inspiradas en ellos. Seguramente Jurgen Habermars diría que los hipsters son la encarnación del último estadio del capitalismo por su vinculación y dependencia de las commodities, la moda y los media. Pero en realidad los hipsters son solo una condensación de las características y hábitos de consumo actuales. Unos heavy users del presente que bien pueden servir como banco de pruebas de la sociedad globalizada. Estudiarlos es una garantía de éxito para descubrir las nuevas tendencias con muchas porobabilidades de convertirse en futuras modas de masas.

El fundador de American Apparel, Dov Charney fue uno de los primeros en ver el nacimiento de ese grupo y las oportunidades de negocio que de él se derivaban. Para satisfacer sus necesidades Dov no se limitó a copiar las prendas insignia del segmento sino que se convirtió en un hipster más.

En la actualidad la integración estética entre American Apparel y los hipsters es tal que cualquier nueva prenda de la marca pasa a formar parte del catálogo estético de la tribu. Si a esto le añadimos unos tintes eco-sociales y una comunicación de marca basada en una brutal carga erótica tenemos una propuesta de negocio absolutamente ganadora. No en vano las tiendas están colonizando los mejores localizaciones de las principales ciudades de Estados Unidos y Europa.

Hablaré más de Am Appy (termino del slang hipster para referirse a la marca) pero de momento volvamos a los hipsters.

Toda buena tribu urbana que se precie tiene un estilo musical asociado, y los hipsters no son distintos en este punto. Como son el eclecticismo personificado que tal si mezclamos electrónica con rock, le damos unas pinceladas de hip hop, algo de actitud punk, lo espolvoreamos con el disco de los 80’s i 90’s y agitamos la coctelera… Eh voila. Ya tenemos el estilo musical genuinamente hipster. El sello francés Ed Banger es el que ha sabido encarnar de una forma más nítida todos esas influencias musicales convirtiéndose en un verdadero icono del hipsterism.

Para terminar este post de forma que queden todos los cabos bien atados os dejo con un recientísimo videoclip de Uffie, una de las artistas que milita en las filas de Ed Banger. En él podréis ver un decálogo de estética hipster en movimiento, con ese toque sexy tan American Apparel.

Julian All Stars

07/10/2009 - 3 comentarios

Julian Casablancas acaba de estrenar el 11th Dimension, primer single del que será su Debut en solitario, cuya salida al mercado se prevé para este mismo Otoño.

Para quien no lo conozca, Casablancas es un verdadero icono del indie. La banda de la que es cantante, The Strokes, rompió la hegemonía del britpop de Oasis, Blure, Suede y compañía, con una propuesta rock de tintes punk y new weave que focalizó en esos estilos la creatividad de los años siguientes. La magnitud del grupo y su posterior influencia es tal que si resumiéramos la historia de la música pop de las últimas décadas, sin duda, el nacimiento de The Strokes aparecería en mayúsculas y negrita.

Pero la banda de Manhattan no solo marcó el paso en el terreno musical sino que también lo hizo en el campo en que moda y marketing se dan la mano, e incluso el lote. The Strokes fueron la mejo herramientas de reposicionamiento de las Converse All Stras.

Por un momento hagamos un ejercicio de memoria y retrocedamos asta el 2001. En ese año se creó la Wikipedia, cayeron las torres gemelas, y en el cine se estrenaron los primeros episodios de Harry Potter, El Señor de los Anillos, y Shrek. También fue el año en que The Strokes publicaron su primer disco Is This it.

Aquel año yo estudiaba 2º de carrera. No recuerdo como el disco llego a mis manos pero el hecho es que me fascinó. No tardé en ser fan de la banda, y dada mi permeabilidad de estudiante en pleno proceso de construcción de lo que llaman la self brand, quise apropiarme de la imagen de The Strokes para ganar relevancia en mi entorno. Encontrar la chupa de cuero ideal no fue tarea fácil, pero acabé dando con ella en una tienda de segunda mano de Riera Baixa (todavía no existía el Ohlala Plaza). Encontrar el calzado fue una tarea mucho más ardua. Tras patearme todas y cada una de las zapaterías y snakerias cool del centro de Barcelona en lo que fue sin saberlo, mi primer scouting, me resultó totalmente imposible dar con el modelo Converse All Stars que tanto anhelaba. Entonces descubrí eBay, pero eso es otra historia.

Lo que vengo a contar con esta anécdota más propia de blog personal que de lo que pretende ser esta página es que en 2001 era imposible comprar unas All Stars. Ahora, en 2009, puedes encontrarlas en la más recóndita tienda de barrio regentada por una pareja de abueletes asediados por unos chinos que quieren montar un todoauneuro en su establecimiento.

En esta historia The Strokes fueron los amplificadores de una moda con un recorrido paradigmático dentro de los procesos de adopción. Desde que los primeros early adopters calzamos las All Stars, asta que lo hizo mi primo adolescente, o mi tia funcionaria cuando va de sport, pasaron unos 5 años. En la actualidad las All Stars están tan descafeinadas que ya no son un accesorio cool, pero es curioso ver como muy lentamente han recorrido todos los estadios de la parábola de Everett Rogers retrasando su declive y convirtiéndose en la actualidad en uno de los básicos del mundo del calzado.

No se si utilizar a The Strokes como amplificadores de una complicada estrategia de reposicionamiento fue la intención del departamento de marketing de Converse. Lo que sí se es que en la celebración del centenario de las All Stars, durante este 2009, la marca, agradecida, contó con la ayuda de Julian Casablancas para poner voz a una de las canciones que conmemoravan la efeméride.

Se puede afirmar que Julian Casablancas es un verdadero trendsetter del underground. Algo así como lo que son Sara Jessica Parker, Kate Moss o Linsay Lohan para el mainstream. Por ello el cambió estético que Julian propone a partir del artwork de su nuevo disco es digno de análisis.

En Phrazes for the Young Casablancas vuelve a tirar de nostalgia, pero cansado de los desgastados 80 y del Coche Fantastico el cantante neoyorquino se apropia de referentes más freaks como el Dr Who, y se remonta a décadas pretéritas, apelando a un retro futurismo muy muy retro.

La hiper nostalgia de Casablancas es una nostalgia de lo no vivido, una nostalgia de la representación.

Hay chicha para rato con el tema, pero de momento os dejo con el teaser de Phrazes for de Young para que cada uno saque sus propias conclusiones y así lo vamos comentando en plan 2.0.

El Melbourne que viene

29/09/2009 - Una respuesta

Casi como en la antigua Grecia en la actualidad vivimos el auge de las nuevas ciudades. Las polis postmodernas son núcleos de la creación, locomotoras de la vanguardia, y las auténticas puntas de lanza de la sociedad globalizada. Todo empieza de forma casi espontánea, de repente nace una generación de artistas especialmente dotada, un alcalde intrépido, un carácter cívico tolerante, un clima apropiado, una ubicación geográfica propicia, y la combinación de esas variables hace de la metrópolis un verdadero foco de progreso.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Melbourne.

La capital del estado australiano de Victoria llamó por primera vez mi atención al precatarme del ingente numero de nuevas bandas procedentes de la ciudad del Yarra. Su estilo no solo no era nada provinciano, sino que estaba totalmente alineado con la misma macro tendencia musical de hibridación de rock y electrónica que impera en las escenas más cool de Londres y París (Bangerismo). La ristra de nombres era casi infinita: Cut Copy, LadyHawke, Midnight Juggernauts, The Pressets, Bag Raiders… La mayoría de ellos cobijados bajo el seno de Modular, un sello independiente de estética parecida al francés Kitsune. Además la recurrencia con que los artistas de la ciudade copaban las páginas de los mejores blogs y revistas musicales era más que sospechoso, así que, tras un rápido fisgoneo por los myspaces de las bandas que constató el alto nivel de endogamia entre ellas el diagnóstico estaba claro: La escena musical de Melbourne era real, relevante y cada vez más notoria.

El segundo indicio que me llevó a pensar que algo estaba sucediendo en la ciudad fue descubrir que, muy recientemente, su gobierno metropolitano había rediseñado por completo su imagen gráfica creando un logo polivalente y vanguardista que haría sonrojar por recatada y mojigata a la B de Barcelona. La de Melbourne es toda una señora campaña de comunicación y branding ejecutada de manera impecable por la agencia Landor.

La curiosidad había llegado demasiado lejos así que empecé a recopilar información sobre la ciudad de forma sistemática. Descubrí que Melburne es el puerto más grande de Australia y su población un cocktail multiétnico de ingleses, italianos, vietnamitas, griegos, indios y chinos. Fue pionera en el reconocimiento institucional del graffiti como forma de arte urbano, y sus calles están repletas de teatros, restaurantes, galerías de arte, bares y show rooms de moda. También representa un importante centro industrial tecnológico y financiero para Asia y el Pacífico. En resumen, la ciudad cuenta con unos niveles tan altos de talento, tolerancia y tecnología, que arrancarían lágrimas  de emoción al gurú de las ciudades emergentes Richard Florida, y harían de Melbourne el paraiso de su Creative Class, o el walhalla de los BoBos de David Brooks.

Puede que a Nueva York y Londres les queden todavía algunos años como capitales culturales del mundo, pero cuidado porque la lucha en segunda línea revela un Tokyo en racha, un Shangai imparable, un San Francisco peleón, un El Cairo pletórico, y un Melbourne emregente que va a dar mucho que hablar en el futuro.

Os dejo en manos Midnight Juggernauts que, como no, son de Melbourne, que acaban de sacar nuevo single, y que narices… ¡Que me encantan!